Zona 2: qué es y por qué no es un número igual para todos

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En breve

  • «Zona 2» no tiene una definición única. En el modelo de cinco zonas es una intensidad suave, justo por debajo del primer umbral; en el de tres zonas, frecuente en la investigación, «zona 2» es la franja intermedia, más intensa.213
  • Ese umbral cambia de una persona a otra: en 100 adultos apareció entre el 60 % y el 90 % de su frecuencia cardiaca máxima.7 Y la máxima que da una fórmula por edad tiene un error típico de unos 11 latidos por minuto.6
  • La referencia es una prueba de esfuerzo que mida el umbral. Sin ella, la prueba del habla y el esfuerzo percibido son aproximaciones razonables; el reloj, una estimación.489
  • No está demostrado que sea la intensidad óptima para las mitocondrias ni para usar más grasa como combustible.10 En el caso de las mitocondrias, lo que mejor predice la mejora es la carga total de entrenamiento: volumen por intensidad.11
  • Para la salud en general, las recomendaciones hablan de minutos de actividad moderada o vigorosa y de fuerza a la semana, no de zonas.12

«Zona 2» se ha convertido en una de las expresiones más repetidas del entrenamiento: aparece en relojes, aplicaciones y planes de ejercicio, a menudo con una cifra de pulsaciones y alguna promesa sobre las mitocondrias o la grasa.

Este artículo explica qué significa la etiqueta en cada modelo, por qué tu zona 2 no sale bien de una fórmula, cómo aproximarla sin laboratorio y qué respaldo tienen esas promesas. Forma parte de la guía sobre ejercicio para envejecer con autonomía, que da el marco general: qué tipos de actividad, cuánta y cómo empezar.

Una etiqueta, varias definiciones

Cuando subes poco a poco la intensidad de un ejercicio, el cuerpo pasa por dos puntos de cambio que se pueden medir en un laboratorio, con el lactato en sangre o con los gases que respiras. El primero, el primer umbral, marca según los autores de un estudio el paso a una mayor contribución anaeróbica, con más uso de hidratos de carbono frente a las grasas.4 Por encima del segundo, el lactato sube sin estabilizarse y ya no se alcanza un estado estable.3 Las zonas de entrenamiento se construyen alrededor de esos dos puntos, pero no todas igual.2

Cuatro maneras de entender «zona 2» que conviven en la investigación y en la práctica. Los porcentajes se refieren a la frecuencia cardiaca máxima.2413
Modelo o definiciónQué se llama «zona 2»Cómo se fija
Modelo de cinco zonas (escala noruega)La parte alta de la intensidad baja, por debajo del primer umbral2Descrita, en un estudio que cita a la federación olímpica noruega, como el 72–82 % de la frecuencia cardiaca máxima y 1,5–2,5 mmol/L de lactato en sangre4
Panel de 14 expertos (2025)La intensidad justo por debajo del primer umbral de lactato o ventilatorio1Con el primer umbral de cada persona como referencia1
Modelo de tres zonas, habitual en la investigaciónLa franja intermedia, entre el primer y el segundo umbral: más intensa que la «zona 2» de cinco zonas32Con umbrales de lactato o ventilatorios medidos en una prueba3
Encuesta a 298 deportistas y entrenadores que usan cinco zonasEl inicio de su zona 2 quedó de media entre el 66 % (ciclismo) y el 70 % (carrera) de la máxima, con mucha variación entre personas2Porcentajes que elige cada uno2

La confusión más llamativa está en la propia investigación. Los estudios de entrenamiento polarizado usan el modelo de tres zonas, y en ellos la «zona 2» es justo la franja en la que los deportistas pasan menos tiempo: menos del 10 %.3 Lo que hoy se populariza como «zona 2» cae, en ese modelo, dentro de la zona 1.2

Por eso, antes de comparar un plan, un estudio o la pantalla de tu reloj, la primera pregunta es de qué zona 2 se habla.

Por qué una fórmula no encuentra tu zona 2

Fuera del laboratorio, es frecuente usar un porcentaje de la frecuencia cardiaca máxima,4 y esa máxima se suele estimar con la edad.5 Ahí se suman dos errores.

El de la máxima. «220 menos la edad» y las fórmulas que la han corregido estiman la máxima media de las personas de tu edad, no la tuya.5 En un estudio con 3.320 adultos sanos de Noruega que hicieron una prueba máxima, incluso la fórmula por edad que mejor se ajustaba a esa muestra (211 menos 0,64 por la edad) tuvo un error típico de 10,8 latidos por minuto, y las fórmulas anteriores se quedaban cortas a partir de los 30 años.6

El del porcentaje. Aunque conocieras tu máxima exacta, un mismo porcentaje no cae en el mismo punto para todos. En 100 mujeres y hombres que hicieron pruebas de laboratorio, el primer umbral de lactato apareció entre el 60 % y el 90 % de su frecuencia cardiaca máxima, según la persona; los autores concluyen que los porcentajes fijos no controlan bien el esfuerzo que supone el ejercicio para el metabolismo.7

Figura 1. Cuatro marcas de «zona 2» caen en puntos distintos del pulso, y cada una varía de una persona a otra

Valores de 50 ciclistas aficionados con experiencia (30 hombres y 20 mujeres) en dos pruebas de laboratorio en bicicleta, con la frecuencia cardiaca máxima medida, no estimada; las cifras están redondeadas y la franja es la media más y menos una desviación estándar.4 Por construcción, si los valores se reparten de forma aproximadamente normal, alrededor de un tercio de los ciclistas queda fuera de cada franja. Son ciclistas entrenados: los valores no se trasladan a otras personas ni a otros deportes. Sirve para ver que «zona 2» no señala un único punto, no para situar tu pulso.

Los autores recuerdan que una diferencia de solo el 5 % de la máxima puede suponer unos 10 latidos por minuto, y desaconsejan usar porcentajes fijos en lugar de una medida fisiológica.4

Cómo aproximarla sin laboratorio

La referencia es una prueba de esfuerzo en la que se mide el lactato en sangre o los gases respiratorios para localizar el primer umbral. Los autores del estudio con ciclistas proponen basar la zona 2 en marcas medidas así, más que en porcentajes fijos.4

Sin prueba, hay dos herramientas sencillas con respaldo. Según una revisión, la prueba del habla y la escala de esfuerzo percibido son medidas válidas del umbral ventilatorio: el punto en el que hablar empieza a costar —todavía puedes, pero ya no del todo cómodo— se corresponde con ese umbral, y el esfuerzo percibido también lo refleja.8 Si la zona 2 se define justo por debajo del primer umbral,1 quedaría en un ritmo en el que todavía hablas con comodidad, cerca del punto en que empieza a costar. Es una deducción nuestra a partir de estas dos fuentes, no algo que se haya medido así. Cómo usar estas pruebas en el día a día lo contamos en cómo distinguir la intensidad moderada de la vigorosa sin aparatos.

Si usas el pulso del reloj, piensa en dos cosas. Si sus zonas salen de una máxima estimada por la edad, arrastran el error de la fórmula. Y el sensor óptico se equivoca más en movimiento: en un estudio con 53 adultos y seis dispositivos, el error absoluto fue de media un 30 % mayor caminando que en reposo, aunque todos fueron razonablemente precisos con el pulso en reposo o alto y sostenido.9 Qué datos de un reloj merecen más confianza lo resumimos en la tabla de fiabilidad de los wearables.

Qué se sabe de sus beneficios

Según una revisión crítica, la popularidad de la zona 2 viene sobre todo de observar a deportistas de resistencia de élite, que entrenan muchas horas a baja intensidad y tienen una gran capacidad mitocondrial y para usar grasas.10 Que los mejores entrenen así no demuestra que esa intensidad sea la causa, ni que sea la mejor para otras personas.

En deportistas. Un metaanálisis de 17 estudios con 437 participantes comparó el entrenamiento polarizado (un 75–80 % del tiempo por debajo del primer umbral, un 15–20 % por encima del segundo y menos del 10 % entre ambos) con otras formas de repartir la intensidad. Mejoró algo más el consumo máximo de oxígeno (un efecto pequeño), pero esa ventaja solo apareció en programas de menos de 12 semanas y en deportistas muy entrenados —dos cosas que, en esos estudios, iban juntas—, y dio resultados parecidos en las demás medidas de rendimiento.3 Son estudios sobre rendimiento deportivo, no sobre salud.

Mitocondrias. Una revisión con metarregresión que reunió datos de 5.973 participantes encontró que el contenido de mitocondrias del músculo aumentaba de forma parecida con entrenamiento continuo de intensidad baja o moderada (un 23 %), con entrenamiento de alta intensidad, por intervalos o continuo (27 %), y con esprints (27 %). Por hora de ejercicio, las intensidades altas fueron más eficientes, y las mejoras fueron mayores en quien partía de peor forma física. Los autores concluyen que el mejor predictor es la carga total: volumen por intensidad.11 En esa revisión, «baja o moderada» incluye todo lo que queda por debajo del segundo umbral, no solo la zona 2.

La revisión crítica de 2025 concluye que la evidencia actual no respalda la zona 2 como la intensidad óptima para mejorar la capacidad mitocondrial ni la de oxidar grasas, y que, sobre todo con poco volumen de entrenamiento, las intensidades más altas parecen importantes para los beneficios cardiometabólicos.10 Es una revisión narrativa, no sistemática. Y el panel de expertos que propuso definirla justo por debajo del primer umbral también advierte que las adaptaciones que esperan de ella podrían no ser exclusivas de la zona 2.1

Si no entrenas para competir

Las recomendaciones de la OMS para adultos no hablan de zonas: proponen al menos entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 de vigorosa, o una combinación de ambas, más ejercicios de fuerza dos o más días por semana; y recuerdan que algo de actividad es mejor que nada.12 En una escala personal de 0 a 10, la OMS sitúa la intensidad moderada en un 5 o un 6, y la vigorosa en un 7 o un 8.12

Visto así —y es una deducción nuestra, no una equivalencia que hagan las guías—, la zona 2 bien entendida es una forma más de hacer actividad aeróbica continua, en general de esfuerzo moderado. Puede servirte si te gusta y te ayuda a moverte más, pero no es un requisito ni sustituye a la fuerza, que tiene su propio papel; lo explicamos en por qué la fuerza importa para la autonomía.

Si tienes poco tiempo, una parte de intensidad más alta rinde más por minuto, al menos en contenido mitocondrial,11 y la OMS indica que quien ya hace actividad moderada con regularidad puede ir subiendo a vigorosa poco a poco.12 Qué mínimos cuentan cuando la semana va justa lo contamos en hábitos con poco tiempo.

La zona 2 no es un número universal: es una franja que depende del modelo que uses y, sobre todo, de tu propio primer umbral. Una fórmula por edad da un punto de partida con un margen de error amplio, y tu respiración y tu capacidad de hablar son una referencia más cercana. Para la salud en general, lo que respaldan las recomendaciones es moverte con regularidad, con algo de intensidad y de fuerza, más que acertar con una franja de pulsaciones.

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Fuentes

Cada número pequeño del texto lleva a la fuente en la que se apoya esa afirmación. Los consejos prácticos sin número son deducciones a partir de estas fuentes, y los ejemplos con nombre propio son inventados. Es información general: no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Cómo elaboramos estos contenidos

Fuentes consultadas hasta el 27 de octubre de 2026.

  1. Comentario de un panel de expertos. Sitko S, Artetxe X, Bonnevie-Svendsen M y otros (2025). What Is “Zone 2 Training”?: Experts' Viewpoint on Definition, Training Methods, and Expected Adaptations. International Journal of Sports Physiology and Performance. Opinión de 14 científicos del deporte y entrenadores, no un estudio; constata que no hay consenso sobre la definición. Solo hemos podido leer el resumen.
  2. Encuesta. Seiler-Viken SA, Mentzoni F, Seiler S, Skarli S, Losnegard T (2025). Contextualizing the Norwegian standardized intensity zone framework in an international sample of endurance practitioners. Scientific Reports. 778 deportistas y entrenadores de resistencia; 298 respuestas sobre los porcentajes de cada zona. Describe cómo encajan los modelos de tres y cinco zonas.
  3. Revisión sistemática y metaanálisis. Silva Oliveira P, Boppre G, Fonseca H (2024). Comparison of Polarized Versus Other Types of Endurance Training Intensity Distribution on Athletes' Endurance Performance: A Systematic Review with Meta-analysis. Sports Medicine. 17 estudios y 437 participantes, casi todos deportistas entrenados o muy entrenados, en su mayoría hombres jóvenes (medias de edad de 17 a 44 años); mide rendimiento, no salud.
  4. Estudio transversal de laboratorio. Meixner B, Filipas L, Holmberg HC, Sperlich B (2025). Zone 2 Intensity: A Critical Comparison of Individual Variability in Different Submaximal Exercise Intensity Boundaries. Translational Sports Medicine. 50 ciclistas aficionados entrenados; solo ciclismo y un único momento, sin seguimiento del entrenamiento.
  5. Metaanálisis y estudio de validación. Tanaka H, Monahan KD, Seals DR (2001). Age-predicted maximal heart rate revisited. Journal of the American College of Cardiology. 351 estudios con 18.712 personas y una validación en 514 adultos sanos. Solo hemos podido leer el resumen.
  6. Estudio transversal de población. Nes BM, Janszky I, Wisløff U, Støylen A, Karlsen T (2013). Age-predicted maximal heart rate in healthy subjects: The HUNT fitness study. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports. 3.320 adultos sanos de Noruega con una prueba de esfuerzo máxima. Solo hemos podido leer el resumen.
  7. Estudio de laboratorio. Iannetta D, Inglis EC, Mattu AT y otros (2020). A Critical Evaluation of Current Methods for Exercise Prescription in Women and Men. Medicine & Science in Sports & Exercise. 100 adultos (46 mujeres y 54 hombres) con pruebas en cicloergómetro. Solo hemos podido leer el resumen.
  8. Revisión narrativa. Bok D, Rakovac M, Foster C (2022). An Examination and Critique of Subjective Methods to Determine Exercise Intensity: The Talk Test, Feeling Scale, and Rating of Perceived Exertion. Sports Medicine. Validez de la prueba del habla y del esfuerzo percibido para situar los umbrales. Solo hemos podido leer el resumen.
  9. Estudio de validación. Bent B, Goldstein BA, Kibbe WA, Dunn JP (2020). Investigating sources of inaccuracy in wearable optical heart rate sensors. npj Digital Medicine. 53 adultos de 18 a 54 años, seis dispositivos, comparados con un electrocardiograma durante una hora.
  10. Revisión narrativa. Storoschuk KL, Moran-MacDonald A, Gibala MJ, Gurd BJ (2025). Much Ado About Zone 2: A Narrative Review Assessing the Efficacy of Zone 2 Training for Improving Mitochondrial Capacity and Cardiorespiratory Fitness in the General Population. Sports Medicine. Revisión crítica, no sistemática; uno de los autores declara vínculos con una empresa de servicios relacionados con el ejercicio. Solo hemos podido leer el resumen.
  11. Revisión sistemática con metarregresión. Mølmen KS, Almquist NW, Skattebo Ø (2025). Effects of Exercise Training on Mitochondrial and Capillary Growth in Human Skeletal Muscle: A Systematic Review and Meta-Regression. Sports Medicine. Estudios de intervención con biopsias musculares, muy distintos entre sí; mide adaptaciones del músculo, no resultados de salud.
  12. Guía institucional (OMS). Bull FC, Al-Ansari SS, Biddle S y otros (2020). World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. British Journal of Sports Medicine. Recomendaciones de actividad física para la población general.

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