Objetivos de proceso y de resultado: cuál ayuda más con un hábito
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En breve
- Un objetivo de resultado describe adónde quieres llegar («tener más fondo»); uno de proceso, lo que harás para acercarte («caminar veinte minutos después de comer, cinco días por semana»). En la investigación sobre cambio de conducta, este segundo se llama «objetivo de conducta».13
- En conductas de todo tipo no hay un ganador claro: en un metaanálisis de ensayos aleatorizados, fijar una meta tuvo un efecto pequeño, y fue parecido tanto si la meta era una conducta como si era un resultado. Es una comparación indirecta, no un ensayo que los enfrente.1
- En el deporte, los objetivos de proceso —en qué te fijas mientras ejecutas un gesto— tuvieron el mayor efecto estimado sobre el rendimiento, aunque comparando estudios distintos. Eran tareas deportivas, casi siempre en laboratorio, y el dato de los objetivos de resultado se apoya en solo dos estudios.2
- Nuestra deducción: usa el resultado como dirección y lleva la cuenta del proceso, que depende de ti y puedes comprobar cada día. Si todavía no sabes cómo hacerlo, empieza por un objetivo de aprendizaje.34
«Quiero tener más energía» y «voy a caminar veinte minutos después de comer» pueden nacer del mismo propósito, pero no son el mismo tipo de objetivo. El primero dice qué esperas conseguir; el segundo, qué vas a hacer. En blogs y redes es fácil leer que los objetivos de proceso son «mejores». La investigación es menos tajante, y además no usa las mismas palabras en todos los campos.
Este artículo amplía una idea de la guía de hábitos: que lo pequeño es lo que repites, no lo que quieres conseguir. Aquí vemos qué distingue a cada tipo de objetivo, qué han medido los estudios que los comparan y cómo combinarlos sin depender solo del resultado.
Qué es un objetivo de proceso y qué es uno de resultado
Un objetivo de resultado describe un estado al que quieres llegar o una consecuencia que esperas: tener más fondo, dormir de un tirón, sentirte con más energía por la tarde. Un objetivo de proceso describe una acción que repites y que depende de ti: cuándo, dónde y cuánto. La taxonomía de técnicas de cambio de conducta que usan muchos investigadores de la salud separa las dos cosas como técnicas distintas: fijar un objetivo de conducta y fijar un objetivo de resultado.1
El problema es el nombre. En psicología del deporte, «proceso» no significa «la acción que repites cada semana», sino aquello en lo que te concentras mientras haces un gesto: la técnica, la habilidad o la estrategia. Y allí se distingue además un tercer tipo, el de rendimiento, que fija una marca propia.23 Por su parte, la teoría clásica del establecimiento de metas habla de objetivos de rendimiento y de aprendizaje.3 La tabla ordena los términos.
| Campo | Tipo de objetivo | En qué se centra | Ejemplo hipotético |
|---|---|---|---|
| Cambio de conducta en salud | De conducta | Una acción concreta que harás | «Caminar veinte minutos después de comer, cinco días por semana» |
| Cambio de conducta en salud | De resultado | Lo que esperas lograr con esa acción | «Subir a casa por la escalera con menos esfuerzo dentro de tres meses» |
| Psicología del deporte | De proceso | En qué te fijas mientras haces el gesto | «Mantener los hombros sueltos y un paso en el que pueda hablar» |
| Psicología del deporte | De rendimiento | Una marca propia o un estándar fijo | «Hacer mi recorrido habitual dos minutos más rápido» |
| Psicología del deporte | De resultado | El desenlace final, a menudo frente a otros | «Quedar entre los diez primeros de la carrera del barrio» |
| Teoría del establecimiento de metas | De aprendizaje | Descubrir o dominar estrategias | «Encontrar tres maneras de caminar más en un día de oficina» |
Lo que la divulgación llama «objetivo de proceso» cuando habla de hábitos equivale, en la investigación en salud, al objetivo de conducta. Es el sentido que usamos aquí, salvo en la sección sobre deporte.
Qué han comparado los estudios sobre hábitos y salud
El metaanálisis más amplio reunió 141 artículos con ensayos aleatorizados que aislaban el efecto de fijar una meta: 384 comparaciones y 16.523 participantes. Fijar una meta mejoró la conducta con un efecto pequeño (d = 0,34; en la escala habitual, 0,2 se considera pequeño y 0,5, medio). Que la meta fuera una conducta o un resultado no cambió ese efecto: las dos tuvieron efectos pequeños y significativos.1
Los autores advierten que esa comparación es indirecta —estudios distintos, con metas distintas— y que, hasta su revisión, ningún estudio había medido directamente el efecto de cada tipo de meta tanto sobre la conducta como sobre el resultado. Sí observaron un matiz: las metas de conducta movían algo más la conducta, y las de resultado, algo más el resultado.1
Con programas de salud reales hay menos datos, y son de otro tipo. Una revisión de 48 ensayos de al menos doce semanas para mejorar la actividad física o la alimentación en adultos con sobrepeso u obesidad comparó los programas entre sí: los que incluían un objetivo de conducta se asociaron a mejores efectos a corto y a largo plazo; los que incluían un objetivo de resultado, a mejores efectos a largo plazo.5 Es una asociación entre programas con muchos componentes: el objetivo de conducta solía ir unido a que la persona registrara lo que hacía, y el de resultado, a que recibiera información sobre sus resultados, así que no se pueden separar.5
Hay también algún ensayo pequeño que los enfrenta. En uno con 60 personas que hacían ejercicio por ocio, durante un programa de seis semanas, quienes tenían un objetivo de proceso disfrutaron más, sintieron que elegían más y notaron menos presión que quienes tenían un objetivo de resultado o ninguno, y siguieron más el programa.6
En el deporte, el proceso destaca, con matices
En el deporte hay un metaanálisis que separa, entre otros, estos tres tipos. Reunió 27 estudios, con 1.764 participantes, y el efecto estimado sobre el rendimiento fue mayor con los objetivos de proceso que con los de rendimiento; los de resultado no mostraron un efecto claro. Como en el metaanálisis general, cada tipo se midió en estudios distintos, así que la comparación entre ellos es indirecta. Los de proceso también se acompañaron, en varios estudios, de más confianza en la propia capacidad.2
| Tipo de objetivo en el deporte | En qué consistía | Efecto (d de Cohen) | Intervalo de confianza del 95 % | Estudios |
|---|---|---|---|---|
| Proceso | Fijarse en la técnica mientras se hace el gesto | 1,36 | 0,57 a 2,16 | 9 |
| Rendimiento | Una marca propia o un estándar fijo | 0,44 | 0,22 a 0,66 | 16 |
| Resultado | El desenlace, a menudo frente a otros | 0,09 (no se distingue de cero) | −0,29 a 0,47 | 2 |
Antes de trasladarlo a un hábito, conviene mirar qué se midió. En 22 de los 27 estudios la tarea se hizo en laboratorio, casi la mitad se hicieron con principiantes, y el «objetivo de proceso» era fijarse en la técnica mientras se lanzaba un dardo o se golpeaba una bola, no repetir una acción durante semanas. La estimación de los objetivos de resultado se apoya en solo dos estudios. Además, la revisión solo incluyó estudios publicados, lo que probablemente infla los efectos, según los propios autores.2
Un experimento clásico con 90 alumnas de secundaria que aprendían a lanzar dardos añade otro matiz: les fue mejor a las que empezaron con un objetivo de proceso y después pasaron a uno de resultado que a las que mantuvieron solo uno de los dos; y las que se quedaron solo con el de resultado fueron las que peor rindieron.7 Sugiere que puede tener sentido pasar de uno a otro a medida que avanzas, aunque es una sola tarea motriz y solo hemos podido leer el resumen.
Si aún no sabes cómo hacerlo: objetivos de aprendizaje
Hay un tercer tipo que suele quedar fuera de la discusión. Según la teoría del establecimiento de metas, cuando una tarea es nueva o compleja, fijarse una marca concreta y difícil puede entorpecer: la persona se apresura a cumplirla en lugar de aprender a hacerla bien. En esos casos se propone un objetivo de aprendizaje: descubrir o probar cierto número de estrategias.3
En un experimento de laboratorio con 96 personas que aprendían a organizar horarios de clases —una tarea de oficina, no un hábito de salud—, un objetivo de aprendizaje concreto y difícil rindió más que «hazlo lo mejor que puedas», y uno de resultado concreto y difícil, menos.8 Solo hemos podido leer el resumen.
Para la actividad física, un grupo de investigadores propone, como hipótesis basada en la teoría y no como resultado de un ensayo, que los objetivos de aprendizaje encajan mejor con quien todavía es poco activo y los de rendimiento, con quien ya tiene el hábito y los recursos para mantenerlo.43 Ponen ejemplos como «identificar tres estrategias para aumentar tus pasos diarios». Cuántos pasos tienen respaldo es otra cuestión, que tratamos en cuántos pasos al día cuentan de verdad.
Cómo combinarlos en un hábito
Ninguno de estos estudios dice que haya que elegir. La declaración de expertos australiana pide a los profesionales que consideren varios tipos de objetivo según la persona y el momento, y recoge dos riesgos: que una meta concreta de todo o nada se viva como un fracaso cuando no se cumple, aunque la persona haya hecho más actividad que antes, y que las metas de rendimiento o de resultado, con la prisa por cumplirlas, frenen el aprendizaje de mejores maneras de hacerlo.3
A partir de ahí, nuestra sugerencia, que es una deducción y no el resultado de un ensayo:
- Escribe el resultado en una frase. Es tu para qué: «tener más fondo», «llegar menos cansado al viernes». No necesita una cifra.
- Tradúcelo a una conducta que dependa de ti, con cuándo y dónde. Una manera de fijar el cuándo es anclarla a algo que ya haces cada día.
- Lleva la cuenta del proceso, no del resultado. Una marca por día —hecho o no hecho— basta, y un día sin marca no anula la semana; en la guía explicamos qué se sabe de llevar un registro sencillo.
- Mira el resultado de vez en cuando, no a diario. Si quieres saber si el proceso cambia algo que mides, plantéalo como una prueba: lo explicamos en convertir un dato en una pregunta y una prueba.
- Si llevas semanas cumpliendo el proceso y el resultado no se mueve, cambia el proceso antes de culparte: quizá esa acción no era la que más pesaba.
Queda la cuestión de la dificultad, que es otra dimensión. En el mismo metaanálisis general, las metas difíciles —las que pedían bastante más de lo que se solía conseguir en esa tarea, aunque casi todas seguían siendo alcanzables— funcionaron mejor que las fáciles o las moderadas.1 Pero eran sobre todo tareas de unas pocas semanas: no se sabe cuánta dificultad conviene a una acción que quieres repetir durante meses. La declaración australiana pide metas exigentes pero alcanzables, que se ajusten sobre la marcha, porque una meta demasiado difícil aumenta el riesgo de no alcanzarla y de vivirlo como un fracaso.3 Nuestra deducción, coherente con lo que dice la guía sobre empezar pequeño: elige un proceso que estés seguro de poder cumplir y súbelo cuando ya te salga.
Lo que todavía no se sabe
No hemos encontrado ningún ensayo que compare, en personas que cambian un hábito cotidiano durante meses, fijar un objetivo de conducta frente a uno de resultado para la misma conducta. La evidencia mezcla tareas de laboratorio, gestos deportivos y programas de salud con muchos componentes, y los efectos varían mucho de un estudio a otro.12 Que el proceso tenga ventajas prácticas —depende de ti y se comprueba enseguida— es una deducción razonable, no un hallazgo demostrado.
Este artículo trata de hábitos cotidianos. Si el resultado que te importa es un valor de salud, como la tensión arterial o la glucosa, o si tienes una enfermedad, tomas medicación o estás embarazada, los objetivos y su seguimiento se acuerdan con un profesional sanitario.
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Fuentes
Cada número pequeño del texto lleva a la fuente en la que se apoya esa afirmación. Los consejos prácticos sin número son deducciones a partir de estas fuentes, y los ejemplos con nombre propio son inventados. Es información general: no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Cómo elaboramos estos contenidos
Fuentes consultadas hasta el 28 de octubre de 2026.
- Revisión sistemática y metaanálisis. Epton T, Currie S, Armitage CJ (2017). Unique effects of setting goals on behavior change: systematic review and meta-analysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology. 141 artículos con ensayos aleatorizados; dos tercios de las comparaciones, con estudiantes universitarios, y solo un 6 % de metas de salud; seguimiento medio de unas dos semanas. Leído en la versión aceptada del repositorio de la Universidad de Stirling.
- Revisión sistemática y metaanálisis. Williamson O, Swann C, Bennett KJM y otros (2024). The performance and psychological effects of goal setting in sport: a systematic review and meta-analysis. International Review of Sport and Exercise Psychology. 27 estudios de tareas deportivas, 22 en laboratorio; el efecto de los objetivos de resultado se basa en dos estudios. Publicado en línea en 2022.
- Declaración de expertos. Swann C, Buchan J, Calleja EA y otros (2026). Goal setting in exercise and physical activity: an expert statement on behalf of Exercise and Sports Science Australia. Sports Medicine. Opinión razonada de una asociación profesional australiana para quienes ponen objetivos de ejercicio a otras personas; buena parte de los autores investiga las metas no específicas.
- Revisión narrativa. Swann C, Jackman PC, Lawrence A y otros (2023). The (over)use of SMART goals for physical activity promotion: a narrative review and critique. Health Psychology Review. Crítica del acrónimo SMART; sus propuestas sobre qué objetivo conviene a cada persona son hipótesis basadas en la teoría. Leída en la versión aceptada. Publicada en línea en 2022.
- Revisión sistemática y metarregresión. Samdal GB, Eide GE, Barth T, Williams G, Meland E (2017). Effective behaviour change techniques for physical activity and healthy eating in overweight and obese adults; systematic review and meta-regression analyses. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity. 48 ensayos en adultos con sobrepeso u obesidad (IMC medio de 30 o más); compara programas entre sí, así que muestra asociaciones, no el efecto de cada técnica por separado.
- Ensayo aleatorizado. Wilson K, Brookfield D (2009). Effect of goal setting on motivation and adherence in a six-week exercise program. International Journal of Sport and Exercise Psychology. 60 personas que hacían ejercicio por ocio, 15 por grupo con objetivo; seis semanas de programa. Solo hemos podido leer el resumen.
- Estudio experimental. Zimmerman BJ, Kitsantas A (1997). Developmental phases in self-regulation: shifting from process goals to outcome goals. Journal of Educational Psychology. 90 alumnas de secundaria aprendiendo a lanzar dardos; una sola habilidad motriz. Solo hemos podido leer el resumen.
- Estudio experimental de laboratorio. Seijts GH, Latham GP (2001). The effect of distal learning, outcome, and proximal goals on a moderately complex task. Journal of Organizational Behavior. 96 participantes y una tarea de organizar horarios de clases; no trata de salud. Solo hemos podido leer el resumen.