Pasos y calorías del reloj: por qué no son igual de fiables

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En breve

  • Contar pasos es reconocer un patrón que el movimiento deja en el sensor; las calorías no se miden, se calculan con un modelo. En laboratorio, casi la mitad de las comparaciones de pasos quedó dentro de un margen del 3 %; de las de calorías, menos de una de cada diez.1
  • El reloj calcula las calorías a partir del movimiento, el pulso y datos como tu talla y tu peso, con fórmulas que los fabricantes no suelen publicar.123 En los estudios, el error medio de esa cifra ronda el 30 % o más, y en algunos modelos es mucho mayor.53
  • Los pasos también fallan en situaciones concretas: al caminar despacio, al empujar un cochecito o un carro, al andar con andador o al mover los brazos sin andar.879
  • Como deducción del tamaño de esos errores: los pasos sirven para comparar tus semanas con el mismo reloj; las calorías, como mucho, como una orientación, no para decidir cuánto comer.

Al final del día, el reloj te da dos cifras que parecen igual de exactas: tantos pasos, tantas calorías. Detrás de cada una hay un trabajo muy distinto, y los estudios que comparan estos aparatos con métodos de referencia lo reflejan con bastante claridad.

Este artículo explica de dónde sale cada cifra, por qué una se acerca a la realidad mucho más que la otra, en qué situaciones falla incluso el contador de pasos y qué uso razonable puedes darle a cada una.

Dos cifras que se obtienen de forma muy distinta

Para contar pasos, el reloj usa un acelerómetro. Cada zancada deja en su señal un pico y un valle que se repiten con un ritmo regular, y el algoritmo cuenta esos ciclos.7 Es un recuento: hay algo concreto que contar, y se puede comprobar contando los pasos a mano o en vídeo, que es como se validan estos aparatos.14

Con las calorías no ocurre lo mismo. Ningún sensor del reloj mide la energía que gastas. En un laboratorio, la referencia es medir el oxígeno que consumes y el dióxido de carbono que expulsas, o, durante días, un método con agua marcada con isótopos.1 El reloj, en cambio, estima esa energía a partir del movimiento y del pulso, que combina con datos personales como la talla y el peso mediante fórmulas propias de cada fabricante.32 Según los autores de una revisión, solo una de las marcas estudiadas usaba una ecuación publicada para el gasto en reposo; las demás, hasta donde ellos sabían, no publicaban cómo calculaban las calorías.1

Un mismo movimiento no cuesta la misma energía a todo el mundo. Los autores de un estudio de validación recuerdan, citando un manual de cálculo metabólico, que 10.000 pasos pueden suponer entre 400 y 800 kilocalorías, según la talla y el peso de la persona.2 Un modelo tiene que adivinar esas diferencias; un contador de pasos no.

Figura 1. En laboratorio, los pasos y el pulso aciertan mucho más a menudo que las calorías

Porcentaje de comparaciones hechas en laboratorio, en estudios publicados hasta mayo de 2019, en que el dispositivo quedó a menos de un 3 % del método de referencia: recuento manual u otros contadores para los pasos; electrocardiograma, banda de pecho o pulsioxímetro para el pulso; calorimetría, sobre todo la medición de los gases respiratorios, para las calorías.1 El margen del 3 % es el que fijaron los autores para el laboratorio. Se mezclan marcas, modelos (muchos ya no se venden), poblaciones (sobre todo adultos sanos, pero también niños y personas con enfermedades crónicas) y posiciones: los pasos se midieron también en la cadera, el pecho o el tobillo, y las calorías, en la muñeca, la cadera o el pecho. Sirve para ver la diferencia entre cifras, no para comparar marcas.

Por qué fallan las calorías aunque el pulso esté bien

En un estudio con 60 voluntarios de edades, tallas y tonos de piel variados, seis de los siete relojes y pulseras probados midieron el pulso con un error mediano inferior al 5 % al pedalear. En calorías, ninguno se acercó: el error mediano fue del 27,4 % en el mejor y del 92,6 % en el peor. El error fue mayor estando sentado (52,4 %) que al caminar o correr (en torno al 31 %).2

Un estudio publicado en 2026 probó cuatro relojes de marcas conocidas, de modelos de 2022, en 58 adultos hispanos de 18 a 50 años (con una edad media de 23) durante diez minutos de bicicleta estática. De media, cada reloj se equivocó en las calorías del ejercicio entre un 32 % y un 78 %, según el modelo, y tres de los cuatro tendieron a sobrestimarlas. El error creció con el porcentaje de grasa corporal en todos ellos; el tono de piel, dentro de la gama estudiada, no mostró un efecto claro.3

Por qué fallan tanto no está del todo claro. Los autores del primer estudio apuntan a que la energía que cuesta una misma actividad varía mucho de una persona a otra, y a que no todos los algoritmos aprovechan el pulso.2 Los del segundo señalan que muchos modelos se han ajustado con personas más delgadas.3 Sobre el pulso, las revisiones no coinciden: un metaanálisis de 60 estudios encontró que combinarlo con el movimiento reducía el error en la mayoría de las actividades,6 y otra revisión no vio una relación clara entre llevar sensor de pulso y acertar más.1

Cuándo se equivoca más el contador de pasos

El contador de pasos funciona mejor cuando caminas a un ritmo normal o rápido, con los brazos moviéndose con naturalidad. Cuanto más se aleja tu movimiento de ese patrón, más le cuesta.78

Situaciones en que los contadores de pasos, sobre todo de pulsera, se equivocaron más, según estudios de validación y de comparación
SituaciónQué encontraronQuién participó
Caminar despacioLos diez dispositivos de un estudio funcionaron, en general, peor a 3,2 km/h que a 4,8 o 6,4 km/h9; en otro, con tres pulseras, la precisión mejoraba al acelerar el paso831 y 30 adultos sanos, en cinta de correr
Empujar un cochecito o un carro de la compraCon un cochecito, las tres pulseras de un estudio dejaron de contar más de un tercio de los pasos8; con un carro, la pulsera de otro estudio tuvo un error absoluto medio del 19,8 %, frente al 6,4 % del aparato llevado en el bolsillo del pantalón, aunque sus autores no hallaron una desviación sistemática respecto al recuento real730 y 15 adultos jóvenes y sanos
Andar con andadorLa pulsera se equivocó en un 73,1 % de los pasos715 adultos jóvenes y sanos que usaron un andador para la prueba
Mover los brazos sin andarLas pulseras sumaron pasos al doblar ropa8 y unos 4,8 pasos por minuto al comer sentado730 y 15 adultos jóvenes y sanos
Muñeca o caderaFrente a un podómetro de cadera, una pulsera contó un 6 % menos en cinta y unos 7.695 pasos frente a 6.309 en las actividades cotidianas, alrededor de un 22 % más1086 adultos de 18 a 65 años
Muñeca dominanteEn actividades cotidianas, el error fue mayor con la pulsera en la mano dominante830 adultos jóvenes y sanos

Una consecuencia práctica, que se deduce de estos resultados: si caminas despacio, empujas a menudo un cochecito o usas andador, la cifra puede quedarse corta de forma sistemática, y un día con muchas tareas de brazos puede sumar pasos que no has dado. Qué ocurre con el error de los pasos fuera del laboratorio, en la vida diaria, lo resume la tabla del artículo sobre wearables.

Para qué sirve cada cifra

Los pasos, para compararte contigo. Si llevas el mismo reloj en la misma muñeca y tu rutina se parece de una semana a otra, el error tiende a parecerse también, y un cambio en la media semanal dice algo. Cuántos días hacen falta para que esa media sea fiable lo explicamos en por qué un dato suelto engaña. Si una semana cambias de actividad —más paseos con un cochecito, más tareas de casa—, la cifra puede moverse sin que hayas caminado más ni menos.

Las calorías, como mucho, como una orientación. Con errores medios de un 30 % o más en los estudios, no conviene usarlas para decidir cuánto comer ni para «compensar» lo que has gastado.53 Los autores del estudio de 2026 dejan abierta una posibilidad: que la cifra, aunque no acierte en valor absoluto, sirva para seguir cambios de una misma persona, algo que aún no se ha comprobado en la vida diaria.3

Si lo que quieres es moverte más, no necesitas una cifra exacta: cualquier rato de actividad cuenta, y los pasos o los minutos caminando bastan para ver si lo estás consiguiendo. Si quieres cambiar tu alimentación o tu peso por motivos de salud, un profesional sanitario, como un dietista-nutricionista, te ayudará más que el contador de calorías del reloj.

Cuántos pasos al día se asocian a una mejor salud es otra pregunta, con otros estudios. De dónde sale la cifra de 10.000 y qué muestran los estudios sobre los pasos lo contamos en cuántos pasos al día.

Los pasos son un recuento con un error pequeño en las situaciones habituales; las calorías, un cálculo con un error grande. Usa los primeros para mirar tus semanas con el mismo reloj y trata las segundas como una orientación, nunca como una cuenta exacta de lo que gastas o de lo que deberías comer.

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Fuentes

Cada número pequeño del texto lleva a la fuente en la que se apoya esa afirmación. Los consejos prácticos sin número son deducciones a partir de estas fuentes, y los ejemplos con nombre propio son inventados. Es información general: no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Cómo elaboramos estos contenidos

Fuentes consultadas hasta el 26 de octubre de 2026.

  1. Revisión sistemática. Fuller D, Colwell E, Low J y otros (2020). Reliability and validity of commercially available wearable devices for measuring steps, energy expenditure, and heart rate: systematic review. JMIR mHealth and uHealth. 158 publicaciones hasta mayo de 2019, sobre todo de laboratorio; muchos de los dispositivos ya no se venden.
  2. Estudio de validación. Shcherbina A, Mattsson CM, Waggott D y otros (2017). Accuracy in wrist-worn, sensor-based measurements of heart rate and energy expenditure in a diverse cohort. Journal of Personalized Medicine. 60 voluntarios, en laboratorio; siete dispositivos de muñeca disponibles en 2016.
  3. Estudio de validación. Kostrna J, Oparina E, Palacios C y otros (2026). Body fat, skin tone, and the accuracy of smartwatch caloric expenditure estimates. PLOS One. 58 adultos hispanos de 18 a 50 años, diez minutos de bicicleta estática; cuatro relojes.
  4. Revisión sistemática y metaanálisis. Chevance G, Golaszewski NM, Tipton E y otros (2022). Accuracy and precision of energy expenditure, heart rate, and steps measured by combined-sensing Fitbits against reference measures: systematic review and meta-analysis. JMIR mHealth and uHealth. 52 estudios de una sola marca, con participantes sobre todo jóvenes y sanos.
  5. Revisión sistemática. Germini F, Noronha N, Borg Debono V y otros (2022). Accuracy and acceptability of wrist-wearable activity-tracking devices: systematic review of the literature. Journal of Medical Internet Research. 65 estudios hasta mayo de 2019, muy distintos entre sí; no combina sus resultados en una cifra.
  6. Revisión sistemática y metaanálisis. O'Driscoll R, Turicchi J, Beaulieu K y otros (2020). How well do activity monitors estimate energy expenditure? A systematic review and meta-analysis of the validity of current technologies. British Journal of Sports Medicine. 60 estudios con adultos sanos y dispositivos de muñeca o de brazo; resultados muy heterogéneos. Solo hemos podido leer el resumen.
  7. Estudio de validación. Alinia P, Cain C, Fallahzadeh R y otros (2017). How accurate is your activity tracker? A comparative study of step counts in low-intensity physical activities. JMIR mHealth and uHealth. 15 adultos jóvenes y sanos; tres modelos de una marca llevados en la muñeca, el pecho y el bolsillo.
  8. Estudio de validación. Chen MD, Kuo CC, Pellegrini CA, Hsu MJ (2016). Accuracy of wristband activity monitors during ambulation and activities. Medicine & Science in Sports & Exercise. 30 adultos jóvenes y sanos, tres pulseras en ambas muñecas. Solo hemos podido leer el resumen.
  9. Estudio de validación. Fokkema T, Kooiman TJ, Krijnen WP y otros (2017). Reliability and validity of ten consumer activity trackers depend on walking speed. Medicine & Science in Sports & Exercise. 31 adultos sanos, diez dispositivos, tres velocidades en cinta de correr. Solo hemos podido leer el resumen.
  10. Estudio de comparación. Nelson RK, Hasanaj K, Connolly G y otros (2022). Comparison of wrist- and hip-worn activity monitors when meeting step guidelines. Preventing Chronic Disease. 86 adultos; una pulsera frente a un podómetro de cadera, que también puede equivocarse.

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