Relojes y anillos que miden el sueño: qué aciertan y qué no

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En breve

  • Lo que mejor hacen es reconocer cuándo duermes: en dos estudios con adultos jóvenes y sanos, detectaron como sueño el 93 % o más del tiempo que la persona dormía.12
  • Lo que peor hacen es reconocer los ratos despierto en la cama. Por eso tienden a sumar sueño de más, sobre todo en las noches malas.13
  • Las fases (ligero, profundo, REM) son la estimación más débil: en dos estudios de laboratorio, relojes y anillos acertaron la fase en un 50–65 % del tiempo, y lo que fallan suelen contarlo como sueño ligero.43
  • Sirven para ver tus horarios y su regularidad a lo largo de semanas, con el mismo aparato. No diagnostican nada: si algo de tu descanso te preocupa, la referencia es un profesional sanitario.9

Muchos relojes y anillos te dicen cada mañana cuánto has dormido, cuántas veces te has despertado y cuánto sueño profundo y REM has tenido. Parecen datos de laboratorio, pero no se obtienen como en un laboratorio.

En el artículo sobre wearables resumimos qué fiabilidad tiene cada dato de un reloj. Aquí nos centramos en el sueño: qué registra el aparato, dónde acierta, dónde falla, para quién valen los estudios y para qué te puede servir.

Qué registra el aparato y qué deduce

La prueba de referencia para estudiar el sueño, la polisomnografía, registra la actividad eléctrica del cerebro, los movimientos de los ojos y la actividad muscular. Con esas señales, un técnico clasifica cada tramo de 30 segundos de la noche como vigilia o como una fase concreta del sueño.15

Un reloj o un anillo no registra nada de eso. Mide sobre todo el movimiento y el pulso73 y, en algún modelo, también la temperatura;3 a partir de ahí, un algoritmo propio de cada fabricante deduce si duermes y en qué fase estás.7 Las fases «ligero», «profundo» y «REM» de la aplicación son, por tanto, una estimación hecha con otras señales, no una medida de lo mismo que mira la prueba de referencia.

Tampoco todos los aparatos cuentan lo mismo. La mayoría junta en un solo «sueño ligero» las dos fases más superficiales de la polisomnografía, y en un estudio de 2022, la aplicación con la que se leyeron los datos de uno de los relojes llamaba «profundo» a la suma del sueño profundo y el REM.4 Por eso las cifras de dos aparatos distintos no se pueden comparar. Muchos modelos muestran además datos nocturnos como el pulso o la variabilidad de la frecuencia cardiaca, que tienen sus propios límites.

Dormido o despierto: acierta con el sueño, falla con la vigilia

Es lo que mejor hacen. En un estudio de laboratorio con 34 adultos jóvenes y sanos, todos los dispositivos reconocieron como sueño el 93 % o más de los tramos en que la persona dormía. Con los ratos en que la persona estaba despierta les fue mucho peor: los cuatro de muñeca reconocieron entre el 18 % y el 54 %.1

El mismo patrón apareció en casa, en 21 adultos jóvenes que durmieron una semana con cuatro dispositivos de muñeca o de dedo, comparados con una banda en la cabeza que registra la actividad cerebral: reconocieron entre el 35 % y el 45 % de la vigilia.2 Y también en Corea, con cuatro relojes y un anillo probados en un total de 75 adultos con quejas de sueño: entre el 23 % y el 48 %.3

La razón es que, para un sensor de movimiento, estar quieto en la cama sin dormir se parece mucho a estar dormido.43 Los autores de uno de los estudios creen que los aparatos que mejor detectan la vigilia se apoyan también en el pulso.4

La consecuencia es que tienden a sumar sueño de más y a restar despertares, y se equivocan más en las noches malas: cuanto peor duerme la persona, más se alejan de la prueba de referencia.13 En el estudio de laboratorio, dos de los cuatro dispositivos de muñeca sumaron de media unos 45 minutos de sueño por noche (44 y 47). El más preciso acertó de media, con 2,6 minutos de diferencia, pero en una noche concreta la diferencia podía ir de 42 minutos de menos a 47 de más.1

En casa se añade otra fuente de error: el aparato decide solo cuándo te has acostado y cuándo te has levantado. En el estudio hecho en casa lo calculó bien la mayoría de las noches, pero no todas, y los autores sospechan que estar despierto y relajado en la cama puede hacer que empiece a contar el sueño antes de tiempo.2 Una revisión encargada por la Sleep Research Society señala además problemas para registrar el sueño fuera del periodo principal de la noche6 (una siesta, por ejemplo).

Fases del sueño: la estimación más débil

Al pasar de «dormido o despierto» a las fases, los resultados empeoran. En el estudio de laboratorio con seis dispositivos, los cinco de muñeca o de dedo coincidieron con la polisomnografía en la fase de cada tramo entre el 50 % y el 61 % de las veces. Una vez descontado el acuerdo que se daría por azar, el resultado fue de bajo a moderado (un índice kappa de 0,20 a 0,44), por debajo del 0,78 con el que, según los autores, que citan otro trabajo, coinciden entre sí los técnicos que puntúan una polisomnografía.4 En el estudio coreano, los cuatro relojes y el anillo acertaron entre el 54 % y el 65 % de los tramos.3

Los errores no se reparten al azar: lo que el aparato no reconoce suele acabar contado como sueño ligero, ya sea vigilia, sueño profundo o REM.13

Además, una media buena puede esconder noches muy distintas. En el estudio de laboratorio, los tres dispositivos de muñeca que daban fases calcularon de media un sueño profundo parecido al de la polisomnografía, pero en una noche concreta la diferencia podía rondar una hora, por arriba o por abajo. Los autores advierten de que, con tanta variabilidad, una media parecida puede deberse a que los errores de un signo y del otro se compensan.1

Qué encontraron algunos estudios de validación al comparar relojes y anillos con la polisomnografía o, en el estudio hecho en casa, con una banda en la cabeza que registra la actividad cerebral
Qué estima el aparatoQué encontraronDónde y con quién
Que estás dormidoReconocieron como sueño el 93 % o más del tiempo dormido12Laboratorio (34 adultos jóvenes y sanos) y casa (21 adultos jóvenes y sanos)
Que estás despiertoReconocieron entre el 18 % y el 54 % de la vigilia en laboratorio,1 entre el 35 % y el 45 % en casa2 y entre el 23 % y el 48 % en personas con quejas de sueño3Los mismos estudios y uno hecho en un hospital y una clínica de Corea (75 adultos con quejas de sueño)
Cuánto has dormidoUn dispositivo acertó de media, con diferencias de una noche que iban de 42 minutos de menos a 47 de más; dos sumaron de media 44 y 47 minutos de sueño por noche1Cuatro dispositivos de muñeca, en laboratorio, con 8 horas en la cama
En qué fase estásCoincidieron en la fase entre el 50 % y el 65 % de los tramos de la noche43Laboratorio: 53 adultos jóvenes y activos; 75 adultos con quejas de sueño
Sueño profundo y REM, tramo a tramoReconocieron entre el 41 % y el 78 % del sueño profundo y entre el 43 % y el 71 % del REM3Cuatro relojes y un anillo, 75 adultos con quejas de sueño
Sueño profundo de una nocheCerca de la prueba de referencia de media; diferencias de alrededor de una hora, en un sentido o en otro, en noches concretas1Tres dispositivos de muñeca, en laboratorio

En la práctica, y como deducción nuestra a partir de estos estudios, una noche con «poco sueño profundo» en la aplicación dice muy poco sobre el sueño profundo que has tenido de verdad.

Para quién valen estos resultados

Un metaanálisis de 24 estudios, con 798 personas y relojes y pulseras de varias marcas, encontró diferencias con la polisomnografía en el tiempo total de sueño, la eficiencia del sueño, el tiempo que se tarda en dormirse y los despertares nocturnos, con resultados muy distintos de un estudio a otro. No analizó las fases. Sus autores concluyen que estos aparatos sirven para seguir el patrón general del sueño, interpretándolos con cautela.5

En ese metaanálisis, la mayoría de los participantes eran adultos sanos,5 y tres de los cuatro estudios de validación de este artículo se hicieron con adultos jóvenes y sanos.124 La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recuerda que un aparato validado puede no estarlo para todas las edades, para personas con trastornos del sueño u otras enfermedades, o para quien toma ciertos medicamentos.7 Y la revisión encargada por la Sleep Research Society señala que algunas características personales, como el color de la piel o la obesidad, pueden empeorar el funcionamiento de los sensores.6

Para qué sí te puede servir

Con estos límites, lo más aprovechable es lo más sencillo: a qué hora te acuestas y te levantas, cuánto tiempo pasas en la cama y cómo cambia eso de una semana a otra. Los autores del estudio hecho en casa concluyen que estos aparatos sirven, de momento, para seguir el sueño y la vigilia, no las fases.2 La regularidad de los horarios cuenta, como explicamos en cuánto y con qué regularidad dormir, y el reloj ayuda a ver, por ejemplo, cuánto se separan tus horarios entre semana y el fin de semana.

  • Mira semanas, no noches. El error de una noche concreta puede ser grande, sobre todo cuando has dormido mal.
  • Usa siempre el mismo aparato. Cada uno cuenta las fases a su manera.
  • Fíjate más en los horarios que en las fases. Es lo que mejor registran.
  • Contrasta con cómo te sientes. Apuntar cada mañana a qué hora crees que te dormiste y cómo te encuentras te da una segunda referencia.

Muchas aplicaciones resumen todo en una «puntuación de sueño». Cada fabricante la define a su manera,7 así que la misma cifra no significa lo mismo en dos aparatos, y se calcula con los mismos datos de los que hablamos más arriba. Si un dato te llama la atención, antes de cambiar nada conviene plantearlo como una pregunta y una prueba sencilla.

A veces el problema no es el dato, sino perseguirlo. Una serie de tres casos atendidos en una consulta de insomnio describió a personas que pasaban demasiado tiempo en la cama para que el aparato marcara más horas; según los autores, eso pudo empeorar su insomnio, y que estos aparatos tiendan a sumar sueño de más puede reforzar esa costumbre.8 Son solo tres casos y no permiten saber a cuánta gente le ocurre; de dónde viene el nombre que recibió este patrón y cómo reconocerlo lo contamos en cuándo medir resta.

Lo que no puede decirte

Un reloj o un anillo no diagnostica trastornos del sueño. En 2025, la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño advirtió de que las aplicaciones y dispositivos que estiman el riesgo de apnea del sueño, incluidos algunos autorizados por la agencia estadounidense FDA para ese fin, no sirven para diagnosticarla ni para descartarla.9 Para la propia FDA, seguir la tendencia del sueño es una función de bienestar; un producto pensado para el cribado o el diagnóstico de una enfermedad ya no lo es.10

Un dato tranquilizador tampoco descarta nada. Si duermes mal de forma persistente o algo de tu descanso te preocupa, la referencia es un profesional sanitario, no la cifra del reloj; en cuándo los hábitos no bastan explicamos cuándo conviene consultar.

Un reloj o un anillo distingue bastante bien cuándo duermes, peor cuándo estás despierto y con mucho margen en qué fase estás. Úsalo para ver tus horarios y su regularidad a lo largo de semanas, no para juzgar cada noche, y si algo de tu sueño te preocupa, consulta a un profesional sanitario.

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Fuentes

Cada número pequeño del texto lleva a la fuente en la que se apoya esa afirmación. Los consejos prácticos sin número son deducciones a partir de estas fuentes, y los ejemplos con nombre propio son inventados. Es información general: no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Cómo elaboramos estos contenidos

Fuentes consultadas hasta el 26 de octubre de 2026.

  1. Estudio de validación. Chinoy ED, Cuellar JA, Huwa KE y otros (2021). Performance of seven consumer sleep-tracking devices compared with polysomnography. Sleep. 34 adultos jóvenes y sanos, tres noches en laboratorio con 8 horas en la cama; cuatro dispositivos de muñeca y tres junto a la cama. Estudio independiente de los fabricantes.
  2. Estudio de validación. Chinoy ED, Cuellar JA, Jameson JT, Markwald RR (2022). Performance of four commercial wearable sleep-tracking devices tested under unrestricted conditions at home in healthy young adults. Nature and Science of Sleep. 21 adultos jóvenes y sanos, una semana en casa; la referencia fue una banda en la cabeza que registra la actividad cerebral, no una polisomnografía.
  3. Estudio de validación. Lee T, Cho Y, Cha KS y otros (2023). Accuracy of 11 wearable, nearable, and airable consumer sleep trackers: prospective multicenter validation study. JMIR mHealth and uHealth. 75 adultos coreanos con quejas de sueño, una noche en laboratorio; cuatro relojes y un anillo, entre otros aparatos. Varios autores trabajan en la empresa que desarrolla una de las aplicaciones comparadas.
  4. Estudio de validación. Miller DJ, Sargent C, Roach GD (2022). A validation of six wearable devices for estimating sleep, heart rate and heart rate variability in healthy adults. Sensors. 53 adultos jóvenes y activos, una noche en laboratorio. El grupo de los autores recibe apoyo de uno de los fabricantes estudiados.
  5. Revisión sistemática y metaanálisis. Lee YJ, Lee JY, Cho JH, Kang YJ, Choi JH (2025). Performance of consumer wrist-worn sleep tracking devices compared to polysomnography: a meta-analysis. Journal of Clinical Sleep Medicine. 24 estudios con 798 adultos, hasta marzo de 2024; resultados muy heterogéneos y sin análisis de las fases.
  6. Revisión encargada por una sociedad científica. de Zambotti M, Goldstein C, Cook J y otros (2024). State of the science and recommendations for using wearable technology in sleep and circadian research. Sleep. Encargada por la Sleep Research Society; pensada para la investigación. Solo hemos podido leer el resumen.
  7. Documento de sociedad científica. Schutte-Rodin S, Deak MC, Khosla S y otros (2021). Evaluating consumer and clinical sleep technologies: an American Academy of Sleep Medicine update. Journal of Clinical Sleep Medicine.
  8. Serie de tres casos. Baron KG, Abbott S, Jao N, Manalo N, Mullen R (2017). Orthosomnia: are some patients taking the quantified self too far?. Journal of Clinical Sleep Medicine. Tres pacientes de una consulta de insomnio; no permite saber con qué frecuencia ocurre.
  9. Aviso de sociedad científica. American Academy of Sleep Medicine (2025). Sleep apps and devices that self-assess risk of obstructive sleep apnea (health advisory). AASM.
  10. Guía de una agencia reguladora. U.S. Food and Drug Administration (2026). General Wellness: Policy for Low Risk Devices. Guidance for Industry and Food and Drug Administration Staff. FDA (Estados Unidos). Guía no vinculante de enero de 2026.

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